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Canal Seco Interoceánico: ¿gran oportunidad o perjuicio ambiental?

  • Proyecto costaría $16.000 millones de inversión privada
  • Ruta aún confidencial preocupa a protectores de ecosistemas
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La Península de Santa Elena sería el sitio en el que se establecería el puerto. Aunque aun no se ha marcado la ruta definitiva, los empresarios aseguran que será fuera del Área de Conservación Guanacaste (ACG)". Foto tomada de la página de la ACG.

El proyecto de construir un canal seco interoceánico en Costa Rica podría ser realidad y convertirse en una gran autopista con aeropuertos, puertos, trenes y hasta plantas hidroeléctricas que conectaría los mares Pacífico y Caribe, conectando a Limón con Guanacaste.

¿Se puede construir todo esto sin una afectación drástica a la biodiversidad de Guanacaste? Mientras los ambientalistas y los encargados del Área de Conservación Guanacaste se preocupan por la factura ecológica del plan, los empresarios hablan de las bondades del proyecto: $16.000 millones de inversión y 80.000 empleos.

El conflicto es nuevo pero el megaproyecto, llamado Canal Seco Interoceánico (CSI), no lo es tanto. La primera vez que salió publicado en La Gaceta fue en 1988, cuando se abrió la convocatoria a consultores para que realizaran el estudio de prefactibilidad.

 

 

De las 16 empresas participantes, la ganadora fue el consorcio CBIDC (Caribbean Basin International Development Corp S.A), representada legalmente en el país por la empresa privada costarricense Canal seco en Costa Rica (Cansec).

Hoy, 28 años después, la última palabra para que inicie la construcción todavía está por darse y la tiene el Consejo Nacional de Concesiones (CNC), institución que se encuentra analizando los estudios de factibilidad técnica, ambiental, económica y financiera.

La siguiente etapa sería el proceso licitatorio, la compra de los terrenos (que debería quedar listo en marzo) y por último la construcción. De no haber contratiempos, la obra estaría completa en cinco años.

 

Ruta confidencial

Aunque Cansec hizo público un mapa que traza la ruta del canal seco, este no detalla los sitios exactos por los que pasaría, pues existe una cláusula de confidencialidad emitida por la misma empresa para que el CNC no revele el trayecto.

¿Por qué no? La directora de comunicación de Cansec, Lucrecia Sandí, explicó que la magnitud del proyecto provoca que muchos quieran sabotearlo.

“Mucha gente anda diciendo que andan comprando terrenos a nombre de nosotros (Cansec), y eso es mentira”, contó. Se refiere a la estrategia de algunos agentes de bienes raíces de comprar esos terrenos a precios baratos para luego elevarlos al vendérselos a Cansec.

“Nosotros preferimos guardarnos la ubicación exacta para que no hayan falsas especulaciones. Cuando ya estén comprados todos los terrenos vamos a hacer pública esa información”, aseguró.

Si se observa la ruta presentada por Cansec al CNC, al menos es seguro que el Canal atravesaría el cantón de La Cruz, probablemente por los sectores de Santa Cecilia, Cuajiniquil y la Bahía de Santa Elena, donde estaría uno de los puertos.

El canal rodearía al Parque Nacional Guanacaste y al Parque Nacional Santa Rosa, ambos patrimonio natural del Estado. Aunque Cansec asegura que no tocará los recursos naturales de la zona, el director del Área de Conservación de Guanacaste (ACG), Alejandro Masís, cree que igual podría afectar la biodiversidad de la Península de Santa Elena.

Por ejemplo, Masís no descartó que haya un descenso en el desove y anidación de las tortugas lora en la Estación Biológica en Playa Nancite debido al tránsito constante de barcos por la zona.

“Nosotros queremos dejar claro que no estamos en contra del proyecto. A lo que sí nos oponemos es a que se lesione el patrimonio natural del país”, afirmó.

Otro ambientalista que manifestó su preocupación fue Lenin Corrales, experto en modelos ambientales y cambio climático del Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE).

“Un proyecto de ese tamaño tiene que afectar el ambiente, aquí estamos hablando que parten el país prácticamente en dos. La Bahía de Santa Elena (donde estaría el puerto), aunque no es zona protegida, es vital para la biodiversidad marina”, señaló Corrales.

En marzo del 2011, mediante el decreto ejecutivo Nº 36574-MINAET, se declararon de interés público las actividades de investigación, conservación y divulgación de la Península de Santa Elena.

El decreto además insta a las instituciones y entidades académicas a colaborar en investigar, conservar y divulgar el valor de este patrimonio natural, científico e histórico y de los recursos geológicos que lo componen.

Sandí, de Cansec, reconoció que existen estas preocupaciones pero que han hecho los estudios que demuestran que no va haber una afectación a la biodiversidad de la zona. Estos estudios aún no son públicos.

“El proyecto protege 100% todo lo que es reserva. Bordea las reservas, no entra”, enfatizó Sandí.

También dijo que se reunirá con Masís y otros ambientalistas y que el proyecto contempla reforestar las zonas por donde pase el CSI, mediante la siembra de árboles y especies nativas.

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