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La Sodita: cocina migrante, disfrazada de local

Foto por Eka Mora

En el cruce de San Juanillo, a mano izquierda, hay una casa pequeña y un rotulito en la calle que dice “La Sodita”. Al entrar, pensé que iba a comer rico, pero no así, no tanto. La Sodita es un bistró disfrazado de soda tradicional.

Me senté con ganas de un vaso con agua, pero la mesera me describió con tanta alegría el té frío de jamaica y cúrcuma de la casa que me urgió probarlo. Sabia elección. En la pizarrita de los especiales vi que había falafel, y eso generalmente se lleva mi corazón, pero decidí irme con el Mussaka vegano porque quería algo que no hubiera probado antes. Sabia elección.

El Mussaka venía acompañado por cuatro ensaladas maravillosas: una de apio con eneldo, la segunda de lechuga, tomate y zanahoria, otra de remolacha con perejil y la última de zanahoria con vinagre y perejil.

De postre, pedí un cheesecake que era exactamente lo que yo quería, la cobertura refrescante, cremosita y no muy dulce, la galleta, crujiente y en el punto perfecto del dulce. Pero los sorbetes se robaron el show: eran mermeladas congeladas, dulces, cremosos,

Shulli sale sonriente y acalorada de la cocina. Se sienta en mi mesa y me pregunta si me gusta lo que estoy comiendo, me explica cómo hizo todo, me habla con pasión de sus procesos, de que no le gusta seguir recetas, de que trató de estudiar cocina francesa en Australia, pero no terminó por eso, porque “mucha estructura”.

Me cuenta también que cuando vino hace 13 años a Costa Rica tenía la idea de hacer un bistró, pero que no quería fachantear ni ahuyentar a la gente de San Juanillo. Lo de ella es cocinar con los ingredientes que consigue en la zona. Su cuchara es local, orgánica y ayurvédica. Para ella, que salgamos satisfechos es prioridad, pues su propósito en la vida es que la gente se nutra con cada uno de sus platillos.

Ella y su esposo, Hen Azenkot, salieron de Israel y recorrieron 50 países durante diez años. Al final del viaje, decidieron quedarse en San Juanillo, tener una familia y alimentar a la gente. Shulli cumple su propósito de nutrir a los demás en la playa más linda que ha visto. Sin duda esto es mucho más que una “sodita”. Lección aprendida, no juzgar un libro por su portada ni a una soda por su fachada.

Número de Teléfono: 88889525

Dirección: 20 metros del Cruce de la entrada de San Juanillo, mano izquierda.

Lo bueno:

- Cocinan con ingredientes frescos, orgánicos y locales.

- Abren los fines de semana para la cena

- Selección de postres saludables

Lo malo:

- Cerrado los martes.

- No aceptan tarjeta.

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